demócrito de abdera

Demócrito de Abdera (c 460-c 370 a. C.) fue un filósofo griego quien, como tantos otros, descubrió el placer de pensar: "es divino pensar siempre sobre algo hermoso y sobre algo nuevo". También descubrió la importancia relativa de las cosas: "la felicidad no radica en la fortaleza o en el dinero; yace en la rectitud y en la amplitud de miras". Se dice que tomaba siempre las cosas a broma, resaltando el lado positivo que estas tuvieran, y que se reía de todo, en particular de las locuras de los hombres. 

El humanista holandés Erasmo de Rotterdam (Rotterdam c 1469-Basilea 1536) alude a esta característica de Demócrito en su obra "Elogio de la locura" (1511, capítulo XLVIII). Se puede asegurar, por su filosofía y por los datos existentes, que Demócrito fue una persona feliz, porque aprendió a controlar su conciencia. Sus pensamientos estaban motivados por el disfrute de pensar y no por lo material que pudiera conseguir. Sus paisanos abderitanos, al verlo pensar tanto, creyeron que estaba enfermo y llamaron al gran médico Hipócrates (c 460-c 377 a. C.) para que descubriera su enfermedad. Tras observarlo y hablar con él, el médico concluyó que si le pasaba algo es que estaba demasiado cuerdo.

Zenón de Citio 

Zenón de Citio (aprox. 335-264 a. C.), mercader de origen fenicio, leyó por azar en Atenas las "Memorables de Sócrates" de Jenofonte (filósofo y escritor griego, aprox. 430-355 a. C., discípulo de Sócrates) y a partir de esa lectura se inclinó a la filosofía, fundando la escuela estoica, cuyo nombre viene de que solían reunirse en un pórtico (en griego, stoa) pintado, por cierto, por Polignoto. Los estoicos colocan el bien supremo en el esfuerzo por alcanzar la virtud y controlar los sentimientos. También cultivaron la lógica y la construcción de paradojas para confundir al adversario (como la de Eubulido: "Un hombre dice que miente, ¿es falso o cierto lo que dice?"). Según la tradición, Zenón de Citio se suicidó al llegar a la vejez, de acuerdo con su principio de que el sabio debe desprenderse voluntariamente de la vida cuando la senilidad le prive de los bienes supremos del conocimiento y del autodominio.

Diógenes de SinopeEl filósofo griego Diógenes de Sinope, el cínico (Sinope 404 a. C.-323 a. C.) fue el discípulo más célebre de Antístenes, fundador de la escuela cínica. Su filosofía se basa en la afirmación de que el sabio debe tender a librarse de los deseos y reducir al mínimo sus necesidades. Por ello, caminaba siempre descalzo, vestía una única capa y dormía en un tonel o en los pórticos de los templos. Cierto día, Alejandro Magno (Macedonia 356 a. C.-Babilonia 323 a. C.), admirando su forma de vida, le preguntó si deseaba algo que él pudiera concederle. Diógenes le contestó: "Sí, que te apartes y no me quites el sol". En otra ocasión vio a un niño que bebía agua con las manos y dijo: "Este muchacho me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas" y entonces, tiró la escudilla que usaba para beber. Durante una lección de Zenón de Elea en la que negaba el movimiento, Diógenes se levantó y se puso a caminar. Profesaba un desprecio tan grande por ciertas características de lo humano que en una ocasión apareció en pleno día con una linterna por las calles de Atenas diciendo: "Busco un hombre". Los atenienses se burlaban de él, pero también le temían y respetaban.